Las acelgas en la Cocina NO son aburridas. Descubre cómo cocinarlas!

No sé si te pasa como a mí, pero hay algunos alimentos que no cocino con demasiada frecuencia porque, aunque me gustan, no se me ocurren maneras diferentes de cocinarlos y termino recurriendo siempre a las misma recetas. Y la verdad, esto a la larga termina aburriendo un poco!

Con las acelgas a mucha gente le pasa esto… a ti te ocurre?

Te parece que es imposible preparar recetas atractivas con una buena base de acelgas si te sales de tu receta habitual?

Pues nada más lejos de la realidad! Date cuenta que de la acelga se puede aprovechar todo, la hoja y el tallo, y esto multiplica las opciones a la hora de cocinarlas, ya vas a ver:

Las hojas

Podemos cocinar las hojas de las acelga al igual que hacemos con las espinacas, incluso se pueden combinar ambas verduras en tortillas, cremas de verduras, rellenos para asados, etc…

Acuérdate siempre de lavar bien las hojas de las acelgas antes de cocinarlas ya que es bastante normal que nos encontremos un poquito de tierra en ellas.

Puede saltearlas con un buen aceite de oliva y acompañarlas de piñones y pasas, por ejemplo. O prepararte una deliciosa ensalada con hojas de acelga (y otras hojas verdes) con un puñado de nueces y queso.

Hay 1 opción muy tradicional pero realmente rica, que es preparar un estofado de patatas con acelgas y mucho ajito y acompañar con una porción de arroz hervido.

Puedes condimentarlas con hierbas aromáticas como el orégano, el tomillo, la hierbabuena o la nuez moscada pero mi condimento  favorito en este caso es sin duda el ajo, me parece que la combinación es deliciosa!

Las hojas de las acelgas son perfectas también para elaborar caldo en combinación con otras verduras y hortalizas. Y también puedes añadir unas cuantas hojas a tus batidos verdes! El sabor es un poquito más amargo que el de las espinacas por lo que deberás controlar un poquito la cantidad.

Un truco!

Si quieres aprovechar al máximo los nutrientes de las acelgas te recomiendo que las laves y sin escurrirlas las coloques en una cazuela baja. Añade un chorrito de aceite, una pizca de sal y remueve con una cuchara de madera unos minutos. Cuando estén listas las podrás utilizar para cualquier elaboración.  

De esta manera conservarás mejor su color e intensificarás su sabor. Ten en cuenta que si las hierbes en abundante agua y luego la desechas estarás perdiendo muchos de sus nutrientes y en realidad esto NO es necesario!

Su volumen disminuye mucho al cocinarlas, por lo que puedes calcular hasta 300 o 400 g de acelgas crudas por comensal.

El tallo

Las pencas blancas y carnosas de las acelgas son tan apreciadas o más como sus hojas. Lo más habitual es cocinarlas rebozadas, tanto solas como rellenas – las famosas pencas rellenas que a mi personalmente me encantan -.

Es importante a la hora de utilizar los tallos lavarlos bien y quitar todas las fibras de las nervaduras para que queden tiernitos. Después se cortan en trozos, el tamaño dependerá un poco del uso que les vayas a dar después, para rellenar es mejor hacer trozos más grandes, se manejan mucho mejor.  Se cuecen durante una media hora, hasta que estén blandos, y se escurren. 

Después se pasa cada tallo por harina, se sacude para que caiga el sobrante, se pasa por el huevo batido y se fríe en aceite caliente. Puedes hacer lo mismo pero rellenando previamente. Lo más tradicional es el relleno de jamón con queso pero aquí la imaginación no tiene límites, hay opciones vegetarianas igual de interesantes como un relleno de queso y champiñones laminados que queda riquísimo!

Otra opción es cocinar los tallos simplemente hervidos y acompañarlos de alguna salsa al gusto.

Y además las pencas también se puede comer crudas en ensaladas!

Compra y conservación

En el mercado elige siempre las acelgas que se muestren más firmes y crujientes, que no presenten manchas marrones y que tengan las hojas tersas y de un color verde uniforme e intenso. Sus tallos deben de ser duros y de color blanco (hay variedades de otros colores que no son tan comunes pero que quedan preciosas en ciertas elaboraciones).

Es normal que las hojas se pongan un poco negras o se oscurezcan durante la cocción, para evitarlo puedes tenerlas previamente en agua un poco salada uno o dos minutos, o rociarlas con jugo de limón o vinagre de manzana, ambos grandes antioxidantes.

Puedes conservarlas en la nevera unos 5 días. Mejor sin lavarlas y guardadas en una bolsa de plástico perforada, si es posible.

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Sobre mi

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Marta Gómez

Soy Marta, una soñadora que confía en poder dejar el Planeta un poquito mejor de lo que lo he encontrado. En Martamorfosis promuevo un consumo responsable y (eco)lógico tanto de los alimentos como de todos los demás recursos que nos da la Naturaleza para así poder avanzar hacia un estilo de vida saludable y un desarrollo sostenible.

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